Ingredientes:
- 500 ml de nata para montar (crema de leche)
- 200 ml de leche entera
- 150 g de miel (puedes ajustar al gusto)
- 4 yemas de huevo
- 1 cucharadita de extracto de vainilla (opcional)
Instrucciones:
- Preparar la base del helado:
En una cacerola a fuego medio, calienta la nata y la leche hasta que comiencen a hervir ligeramente. Retira del fuego y reserva. - Batir las yemas y la miel:
En un bol grande, bate las yemas de huevo con la miel hasta que estén bien mezcladas y de un color más claro. - Templar las yemas:
Poco a poco, vierte la mezcla de leche y nata caliente sobre las yemas batidas, sin dejar de remover para evitar que las yemas se cocinen. Hazlo lentamente para que las yemas se templen gradualmente. - Cocinar la mezcla:
Vuelve a poner la mezcla en la cacerola y cocina a fuego bajo, removiendo constantemente con una cuchara de madera o espátula. Cocina hasta que espese ligeramente, formando una crema que cubra la parte posterior de la cuchara (no debe hervir para evitar que se corte). - Añadir la vainilla (opcional):
Retira del fuego y añade el extracto de vainilla si lo estás usando. Deja que la mezcla se enfríe a temperatura ambiente. - Enfriar:
Cubre la mezcla con papel film, asegurándote de que toque la superficie de la crema para evitar que se forme una capa. Refrigera durante al menos 4 horas o hasta que esté bien fría. - Congelar:
Si tienes una heladera, vierte la mezcla en la máquina y sigue las instrucciones del fabricante. Si no tienes heladera, vierte la mezcla en un recipiente apto para congelar y métela al congelador. Remueve la mezcla cada 30 minutos durante las primeras 2-3 horas para evitar la formación de cristales de hielo y lograr una textura cremosa. - Servir:
Una vez que el helado esté bien congelado, estará listo para servir. Puedes acompañarlo con nueces, frutas o un extra de miel por encima.
¡Disfruta tu helado de miel casero!